Meditación

Es un trabajo ampliamente utilizado por las culturas orientales, que consiste conseguir una disposición física y mental que trascienda al momento, lugar y situación actual, en otras palabras, desconectar de las rutinas mentales habituales para conseguir un estado amplificado de conciencia, desapegado del curso habitual de los acontecimientos, con la intención de fundirse con el entorno, con la totalidad, desde la concepción de que el ser humano es un sistema energético en continua interrelación con el entorno que está conformado por multitud de sistemas energéticos de mayor o menor rango, de mayor o menor complejidad.
La meditación, paralelamente a su función principal descrita, además, consigue normalizar y mejorar las constantes biológicas alteradas, la secreción hormonal, la fisiología de los diferentes sistemas y aparatos como el cardiocirculatorio, el digestivo, el respiratorio, el metabólico, el genitourinario y es una trabajo estupendo para el alivio de las tensiones, la ansiedad, las somatizaciones, el insomnio, el vértigo, y un sinfín de situaciones orgánicas que sería exhaustivo enumerar
Hay muchas técnicas de meditación, pero básicamente todas comparten el objetivo enunciado en el párrafo anterior y todas se basan en los siguientes pilares.
- Postura: que suele ser sedente (sentado en el suelo o en una silla) con la espalda recta pero no rígida, para facilitar el flujo energético del tronco que es por dónde transitan las energías ancestrales. Los ojos cerrados o abiertos pero sin fijar la mirada en nada concreto. Las manos pueden adoptar algún mudra según el trabajo específico del que se trate, pero no es necesario.
- Actitud Mental: Es la parte más difícil. Consiste en la desafectación de cualquier pensamiento, es decir, ni aferrarse ni luchar contra ningún pensamiento concreto. Es un hecho constatado que la mente nunca deja de pensar, el aflujo de pensamientos es incesante, pero lo que sí podemos hacer es despegarnos de los pensamientos, al igual que nos despegamos del resto de las funciones orgánicas y metabólicas, dejándolos pasar a medida que llegan, como si fueran ráfagas de una brisa suave que nos acaricia pero no nos penetra ni nos doblega. No hay que preocuparse por los pensamientos e ideas geniales perdidas, lo que sea realmente importante ya volverá a nuestra mente cuando lo necesitemos. No hay que plantearse ningún objetivo, no hay que esperar nada, sólo hay que estar atento. Es la quietud expectante, borrando todo atisbo de protagonismo o autorreferencia, dejándose llevar como lo haría una hoja en el curso de un río.
- Respiración: Abdominal o diafragmática. Es la respiración natural, con lo que en teoría no requeriría ningún esfuerzo ni ninguna atención especial para practicarla, es la que hacen los bebés cuando vienen al mundo. Lamentablemente, nuestro estilo de vida nos va llevando hacia una respiración torácica, es decir, hinchar el pecho y meter la barriga para parecer más esbeltos, pero ésta es una respiración menos eficaz. Sólo hay que recordar la respiración natural, es decir, cuando inspiramos (cogemos aire) el abdomen se hincha suavemente, sin tensiones, cuando espiramos, vacíamos el abdomen, así de sencillo. Una vez recuperada la técnica de la respiración natural abdominal, podemos añadir pausas entre la inspiración y la espiración y entre ésta y aquella ya que es en las pausas cuando mejor circulan las energías ancestrales.
Es aconsejable practicar la meditación al menos dos veces al día, una por la mañana después de la ducha y otra por la noche antes de la cena o antes de acostarse. La de la mañana debería durar unos veinte minutos y la de la noche al menos diez.
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