Feng Shui

Feng Shui

La traducción literal de estas dos palabras es viento y agua. Es una síntesis del arte que estudia la interrelación de las energías naturales del entorno y los seres. La Tradición o Medicina Tradicional Oriental, más que una medicina es un sistema de vida, una filosofía, una ciencia, un arte, en general, interesa todo conocimiento que reconcilie al ser con su propia identidad y que le armonice con todo su entorno, es decir, con el resto de seres y sistemas energéticos del Universo.

En Occidente se conoce el Feng Shui como un arte decorativo que hace más confortable la vivienda, pero ésta es una visión muy estrecha del Feng Shui, es un arte y una ciencia que requiere  un estudio muy concienzudo y no abundan los verdaderos maestros.

Son muchos los aspectos que contempla el Feng Shui y no es posible abordar con seriedad ni siquiera uno de ellos en un espacio como este. Existen libros divulgativos bastante orientativos, pero en el caso de necesitar un buen consejo Feng Shui, lo mejor es contactar con un buen maestro.

No obstante, vamos a aproximarnos a algún aspecto fundamental dentro del Feng Shui. A modo de introducción,  hay que decir que las energías, dentro y fuera de la vivienda, se comportan como las aguas de un río, o como el viento, de manera que fluyen en siempre que encuentran el cauce adecuado y cuando encuentran un obstáculo se desvían  o se arremolinan. También se pueden estancar.

Una gran parte de nuestra jornada la pasamos dentro de una vivienda y lo más adecuado sería que esta estancia fuera lo más saludable posible. El Feng Shui de la vivienda pretende que el flujo energético, tanto en el interior como en el exterior,  sea adecuado y armonioso.

La cocina es el punto álgido dónde se realiza la alquimia del alimento, donde se preparan los platos que vamos a ingerir. El sistema digestivo, al igual que el respiratorio y la piel, es uno de los que más cerca está del exterior, ya que el alimento entra en contacto directo desde el exterior.

La mesa dónde preparamos el alimento, y el fogón dónde lo cocinemos, es conveniente que se encuentren en el centro de la cocina, si nuestras condiciones no nos lo permiten, podemos al menos disponer una mesa que podamos trasladar al centro de la cocina cuando preparemos el alimento. La idea es recuperar el centro. Desde el fogón debe verse la puerta de entrada de la cocina.

En general, toda estancia debe tener una entrada y una salida, una puerta y una ventana. Las puertas deben estar cerradas, sobre todo la del baño.

Las columnas deben ser redondas, si no es posible,  es aconsejable situar a su alrededor plantas trepadoras.

No debe haber ángulos y puntas pues modifican violentamente el curso de la energía.

La cabecera de la cama debe estar orientada hacia el norte, porque el norte es el yin, es la orientación asociada al Reino Mutante del Agua, el más yin de los cinco. La noche es yin y nuestro organismo debe adoptar una actitud yin para reponer y recuperar energías. Un buen descanso es la garantía de estar en buena disposición de afrontar adecuadamente las necesidades que surgirán en la nueva jornada.

Estas pinceladas no son más que una aproximación tangencial al arte del Feng Shui pero aportan alguna orientación para despertar la curiosidad por una manera de mejorar nuestra relación con el entorno y, a la sazón, nuestra salud.

   
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